Susurros de vida

EL INSTANTE, EL SEGUNDO Y LA BREVEDAD QUE NOS RECUERDAN QUE LA VIDA ES UN LINDO REGALO

Cumplimos 6 meses de lactancia exclusiva enero 22, 2015

Filed under: Una mamá al natural — susurrosdevida @ 11:05 am

PP y bebé 1- EMEn este momento él duerme. Y yo, una de sus distracciones favoritas, puedo escribir estas letras en un mes de importante celebración: cumplimos 6 meses de lactancia exclusiva. Todavía transito la ruta de aprender a vivir con mi tiempo compartido, con el compromiso de la crianza respetuosa, con segundos para pensar en mis proyectos, con limitaciones y negociaciones nunca antes pensadas, con una ducha de agua caliente como regalo, sin mil cosas que amo, con otras tantas que también amo y otras que he aprendido a querer, en las letras que voy escribiendo lentico pero que van andando, y también con las sorpresas de reconocerme, así: madre. Con todo lo que no sabía que estaba incluido, porque a veces la vida te da la sorpresa y te ofrece información esencial en el momento oportuno. Sin enciclopedias, sin la experiencia del otro, sin un cuento que pueda adaptarse a tu condición.

Cumplimos 6 meses de lactancia exclusiva está escrito en plural porque sin dudas, este compromiso, casi proeza en este siglo de tanto desarraigo ha sido la mejor ruta que he seguido junto a mi familia. Primero una decisión firme, sin tambaleos, sin miramientos en el qué dirán y sin apresurarse al futuro. Decir sí voy a amamantar a mi bebé fue una programación física, mental y emocional que aún me parece de las elecciones más positivas que he podido hacer en mi vida. Y está en plural porque se necesita del esposo, de la mamá, del papá, abuelos, doula, médico obstetra, tíos y los que dicen quererte, para cumplir y pelear menos. Y cumplir precisamente con la naturaleza y lo natural, lo más saludable y beneficioso para él… mi príncipe con nombre de emperador.

Soy de las personas que conoce los fundamentos de la publicidad, no sólo porque lo vi en la universidad como materia obligatoria, sino porque lo he vivido en innumerables aspectos. Pero la parte más descarnada que he podido vivir hasta ahora me lleva a sostener la premisa de que el sistema de salud, los paradigmas sociales (con raíces muy profundas ancladas en sinsentidos en muchas oportunidades) el miedo, el tiempo de gestación y parto, así como los productos de las grandes marcas que precisamente pagan esa publicidad, todo forma parte de una gran interconexión orquestada para que los que tienen menos gasten más dinero, crear personas pobres de espíritu, vivir mal alimentados, tener más enfermedades y aún así creer que de no seguir esa ruta, no se estaría en lo correcto.

Rechacé la cunita que me ofrecieron en la clínica para que mi bebé durmiera mientras yo “me recuperaba”… y lo pongo entre comillas porque esa recuperación aún sigue andando, precisamente porque no es la palabra indicada. Esto puede nombrarse mejor como adecuando o acostumbrando, porque antes de todo, no era mamá. Rechacé que otra persona lo cargara en las primeras 72 horas, porque era mi olor el que quería que se le instaurara en la memoria… precisamente para que supiera con ese apego inicial, que estaba en el lugar indicado, que aquel cuerpo que escuchó desde adentro, ahora lo abrazaba para sostenerlo en este mundo. Soporté el dolor mientras mi bebé transformaba mi pezón para la lactancia. Dejé que mi bebé dosificara lo que necesitaba para vivir y saciar su hambre. Entendí que a los pocos días de nacidos, los bebés lloran por hambre y también por sueño… y para ambas necesidades, el pecho es el mejor resguardo. Viví segundo a segundo la toma de decisión frente a una avalancha de leche materna que con el transcurso de los días comenzó a acumularse en mis senos. Y finalmente, después de tanta lucha y aceptación, esa sangre blanca comenzó la fluir placenteramente para beneficio de ambos y de todos.

(Sigue dormido, por eso sigo escribiendo. Últimamente duerme más porque comenzamos la alimentación complementaria con frutas, en principio. Y porque sigue creciendo…)

Mi experiencia no estuvo exenta de dolor, como sí le ha ocurrido a otras madres. Este capítulo de mi vida ha sido uno de los más dolorosos y placenteros, y ha sido precisamente este camino un símil de la vida y su sabor agridulce. Por suerte la leche materna es dulce, lo deja dormir sólo el tiempo natural de su digestión, lo hace crecer en las proporciones adecuadas y favorables, y la succión le deja otro montón de beneficios que poco a poco iré comentando en este espacio.

Hoy celebro la vida y también la toma de decisiones con información y corazón despojado de cuentos de caminos. Aunque ésta que les cuento es sólo una pequeña partecita de esos 6 primeros meses de vida y renacimiento.

 

LEE MÁS AQUÍ: https://unamamaalnatural.wordpress.com/

 

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