Susurros de vida

EL INSTANTE, EL SEGUNDO Y LA BREVEDAD QUE NOS RECUERDAN QUE LA VIDA ES UN LINDO REGALO

Sincericidio abril 7, 2010

Filed under: Sin categoría — susurrosdevida @ 7:53 pm

Hace dos días supe de esta “palabra” mientras escuchaba la radio y quedé en estado de shock y reflexión, hasta este instante. Fue toda una sorpresa conseguirme con tal pronunciación y con la explicación correspondiente, entre las muchas interpretaciones que se me han ocurrido desde entonces. Desboronar una palabra compuesta como ésta no es tarea fácil, sobre todo porque se mezclan sustancias disímiles, casi como mezclar agua y aceite; como que yo use minifalda, como tantas cosas absurdas que me pasan por la mente… la sinceridad y el suicidio en una misma palabra… insólito!!!

La explicación básica se concentra en el hecho de aseverar que el exceso de sinceridad hace daño – hasta ocasionar tan terribles consecuencias como la muerte, es decir, algo se muere después de un sincericidio-, primero a la persona que usa la sinceridad, que la practica decididamente, el mismo o la misma que por lo general resulta algo parecido a la nota que desentona, la oveja negra del clan, el o la que no guardó lo co-me-di-do.

Esta explicación básica expande su radio de acción a los interlocutores inmediatos, el entorno, entonces también están incluidos los que escuchan las palabras sinceras, los que ven los actos sinceros, los que sienten sin entender que la sinceridad al ser verdad, puede volverse incómoda. No tuvo culpa la sinceridad de ser sincera… Un sincericidio ocurre cuando una persona hace uso de la sinceridad en un supuesto grado o tono que llega a excederse, de qué?? De lo corriente, de lo que la gente quiere escuchar, de lo común, de lo esperado. En poder de la voz o de la acción actúa la sinceridad…inicia el sincericidio con la convicción de ser sincero, no con la premeditación de hacer suponer que se es sincero, dos cosas muy diferentes… una cosa es el sincericidio y otra el engaño… claro a esta conclusión he llegado ahora que le he dado vueltas al tema de la sinceridad.

Lo cierto es que más allá de la explicación de su concepto, el sincericidio ocurre y por lo general es una situación que se evita, lamentablemente dejando de ser sinceros. Ese era el tema que se estaba comentando en el programa de radio, ser o no ser sinceros cuando se tiene la posibilidad de medir consecuencias… o evitarlas. Lo más lamentable de todo el asunto es que con el hecho de evitar ser sincero también se muere un poco, el sincero va muriendo poquito a poco, no de manera fulminante como puede ocurrir con un sincericidio pero también se muere… la muerte de la verdad, la muerte de la voluntad, la muerte de las opiniones, de las interpretaciones, de las estimaciones es algo tan importante de atender como cualquier otro tema. El otro aspecto lamentable es que al ser sinceros nos comprendemos y al evitar un sincericidio estamos poniendo a otros primero que nosotros… esto es realmente sincero? No es una forma de morir pasito a pasito?

Que la verdad puede doler? Todo el mundo lo sabe, al menos yo lo sé, algo en mí se muere cada día después de constatar las verdades, las más cruentas y superficiales, pero como dice Serrat también puedo optar por pensar y dejar en acciones esa frase hermosa del árbol talado que quiere florecer. Que la sinceridad puede doler? Sí, el que no lo sepa se miente a sí mismo. Ser sincero es un acto de valentía que no todos estamos dispuestos a asumir, decir lo que nos hace felices siempre será más difícil a decir lo que nos molesta de los días… precisamente porque la sinceridad cuando trata los defectos es más tolerable, pero cuando trata las virtudes, entonces es mal vista.

Con la experiencia de los años, lo más probable es que se siga la consigna de evitar sincericidios y oscurecernos un poco, aunque también he conocido a muchos sin pelos en la lengua para enfrentarse, incluso a sí mismos. Lo más precioso de todo creo que inicia con querernos un poco cada día, primero a nosotros para luego comenzar a interactuar con el resto de los seres. Seamos sinceros, porque una cosa es ser sinceros, otra tener secretos, otra meditar sincericidios con estrategias asqueantes, otra conseguir a un sincero que entienda. Una cosa es que la sinceridad duela y otra que esperemos cuotas de sinceridad a la medida de nuestros sueños, que no son los de otros; una cosa es la mentira disfrazada y otra la sinceridad compartida. Queda claro, hay quienes no se han hurgado los sentimientos con suficiente insistencia para vivir sinceramente y otros que se defienden de manera tan sincera que impresionan.

No nací el día en que nacieron los decididos a evitar sincericidios, porque sería algo muy muy parecido a quitarle una letra a mi nombre, y no digo que sea lo mejor pero no conozco realidad más tranquila que ésta. Para bien o para mal, a los sinceros se nos notan mil virtudes y defectos, y el disimulo es posible con una gran concentración y esfuerzo. Yo escojo ser sincera, cueste lo que cueste, digan lo que digan. Prefiero quedarme con las mentiras de la vida y no con mis mentiras fabricadas, que también las tengo sólo en complicidad…

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