Susurros de vida

EL INSTANTE, EL SEGUNDO Y LA BREVEDAD QUE NOS RECUERDAN QUE LA VIDA ES UN LINDO REGALO

Buen día para repetir esta canción marzo 8, 2010

Filed under: Sin categoría — susurrosdevida @ 8:06 pm

En otra vida debí ser clavadista. Llegué a esta conclusión hoy por la tarde porque me permite explicar mucho de lo que pasa por estos lares. Escribo nuevamente para mí, y si los que leen consiguen algo que los identifique con sus vidas pues genial, pero lo repito nuevamente: escribo para mí. De pronto este año de más me equilibre esa cuota de arrogancia y desparpajo que tengo de amuleto, pero quién sabe si ocurre todo lo contrario. En un instante por las nubes y al segundo siguiente alláaaaaa en lo hondo…¡Cuidado se hunde! ¡Se hunde! ¡Qué peligro! ¡Pobrecita se está hundiendo! Y al segundo siguiente: Qué radiante, qué bella, qué ocurrente, qué cómica, qué salto, que esto y qué lo otro. En medio del segundo flaco y el segundo gordo se me ocurre dar las gracias por ser inteligente, no como un acto más de arrogancia, no, sino como un acto de humildad, porque de otra forma no se puede ser clavadista. Los clavadistas saben a qué atenerse a pesar de la coordinación existente. Deciden la altura desde la cual quieren dar su salto, deciden la figura que quieren mostrar con su giro en el aire y finalmente tienen una rutina. Tienen también un método, una dieta, un instante entre dos sustancias diferentes: el aire y el agua…una meta, una forma de vivir. Ser clavadista para los que no lo ejercitamos es un tanto diferente, no podemos dejar de vivir de esta forma, porque así nos tocó vivir, pero creemos en el cambio del viento alláaaa arriba porque circula a favor y en contra por una sencilla razón: hemos vivido los dos o más tipos de vientos, hemos no sólo visto sino sentido los torbellinos, sabemos de hojarascas aún estando allá arriba, ni hablar de cuando se está abajo… Los clavadistas saben que a cualquier caída le corresponde un ascenso, que no se puede aguantar la respiración por tanto tiempo allá abajo, que no es grato, que no somos los mejores para resistir los cambios de presión. Los clavadistas suben y bajan, suben pensando en mil situaciones, paso a paso por las escaleras o las rampas y mientras los dedos de los pies se separan en cámara lenta del podio…hasta que la punta de los dedos toca el agua… en ese instante viven. La caída, la subida, el hundimiento, el aguante (de la respiración), la resistencia, los ejerciciospara alcanzar el peso del clavadista, el ascenso desde lo más profundo a la superficie, todooooo compensa los segundos de aquella vida que mantiene al clavadista. Esa es la ecuación normal porque el cansancio también asecha y en resumidas cuentas se cree que otras manos han amarrado uno que otro pedacito de plomo a cada pie, antes del salto, sin percatarnos, aquel salto en caída libre se convierte en otra cosa y al llegar al mismo fondo todo se hace diferente… no parece agua sino algo más denso, parecemos nadar en aceite, brazada tras brazada en ascenso continuo por llegar nuevamente al aire de la normalidad, a veces tan diferente del oxígeno. En otra vida debí ser clavadista o al menos es la sensación más recurrente que ahora me acompaña. Pero hay algo más… seguir entrenando no depende del tipo de marea que haya allá afuera, sino del tipo de vida que se quiere. Pensé que sólo había sido contorcionista en otra vida, pero ahora me doy cuenta que era clavadista el oficio o el hábito. Importante a este punto es comunicarle esta condición a las arterias y demás partecitas por donde circula vida… aunque hay tanto tácito perceptible que ya creo que allá adentro me conocen. Por todo, por lo dicho, lo callado, lo arruinado, lo diferente, lo que alcanzo a deducir, lo que quiero que me sorprenda, lo que pasa, lo que se queda en un sueño, lo que es verdad y lo que no… vale la pena ser clavadista. Marzo llegó con resaca… un buen día verán a los peces saltando.

BUSCANDO EL MODO

Cuando parece que debes luchar por siempre solo
Cuando amanece y la desilusión no se quiere marchar
Cuando la vida tiene reveses que no logramos asimilar
Cuando las cosas que más te gustan te estristecen

Date una vuelta mira la ciudad aunque no quieras
en cualquier cuadra rellena de gente puedes observar
Mira los rostros, siente los cuerpos, cada quien sigue su actividad
el mundo gira la vida allí no se detiene

Cruzar la calle, volverlo a intentar de nuevo todo
bajar la guardia, reirnos un poco nunca cae mal
pues la tristeza tiene su ritmo con tu sonrisa puedo cambiar
dejar las penas bailando solas nos combiene

Somos distintos y a veces no sé si diferentes
y me pregunto como este enredo puede funcionar
cuando te miro vuelvo al principio aún guardo el gusto en el paladar
debo insistir con jugar, tu verbo me sostiene

El que lo quiere vivir,
lo intenta todo
y finalmente lo ve llegar
y encuentra el modo
de en una noche
darle a su vida
esa razón, bendición, delirio que le inspira.

Letra: Raúl Abzueta
Gaita de furro

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