Susurros de vida

EL INSTANTE, EL SEGUNDO Y LA BREVEDAD QUE NOS RECUERDAN QUE LA VIDA ES UN LINDO REGALO

La culpa es de los genes (Parte I) julio 15, 2009

Filed under: Sin categoría — susurrosdevida @ 2:21 pm

genesLa insistencia es diferente a la terquedad. Cuando insistimos estamos ratificando nuestras más firmes convicciones, nuestra particular manera de ver y sentir la vida. Cuando actuamos con insistencia no hay pero que valga, ni tortilla que se voltee, ni nada que remedie la normal transcendencia de la vida. Me entero con mucho gusto y por supuesto risa cómplice por haberlo vivido, de un cuento de mi papá con el que comienzo esta serie “La culpa es de los genes”. Como una linda manera de comulgar lo mejor y peor de mi pasado con un presente lleno de sueños por alcanzar y disfrutar, me atrevo a abrir una ventana que me ha deslumbrado con temas de temas por compartir, maneras de vivir, de crecer y de predecir con datos fácticos lo posible, que todavía no se sabe si va a suceder.

 Hace dos años la línea aérea Taca lo dejó abandonado en Sao Paulo. Repito: abandonado en Sao Palo con destino a Caracas. Lo dejó de esta manera y no embarcado ni esperando, porque precisamente en plena huelga de controladores su boleto dejó de tener validez. Lo dejó abandonado además porque no fue posible conseguir una reconexión hacia su destino final y simplemente el gerente que lo atendió se dedicó a explicarle que efectivamente su nombre podía estar en lista de espera para “alguno” de los días de esa semana. No hubo respuestas y él resolvió todo por su cuenta… y allí precisamente comenzó la historia.

Desde el mes de abril del año 2007 hasta el viernes de la semana pasada, mi papá fue mensualmente a las oficinas de Taca sin avisar, como los cometas. Con sus papeles sobre el caso se instalaba con toda su calma a esperar que lo atendieran, a explicar una y otra vez lo ocurrido y a exigir, por insistencia y convicción, el reintegro del dinero que gastó por aquel abandono. Ya para este último año le conocían la cara, lo trataron siempre amablemente y con evasivas, pero nada fue tan fuerte como su insistencia.

No hay duda: la culpa es de los genes. Escuché el cuento con las lágrimas provocadas por la risa, solo de imaginar la cara de los gerentes cuando mi papá llegaba… las excusas, pero sobre todo el reintegro de parte de lo que gastó que no vino sino a ser el certificado de su insistencia y de sus valores. Sé que esto va en los genes y lo confirmo con alegría porque me ocurre, en días de sorpresas constantes o de lluvia persistente, corro así sea con paraguas por lo que quiero. En estos días, cuando todo se cubre con el velo de la magia de este y otros cuentos no puedo sino pensar en que gracias a esa insistencia hoy también respiro, sobre todo el aire que me llena de paz, alegría y ya nada, nada es igual. Hoy, adoro a los genes, mañana no lo sé.

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