Susurros de vida

EL INSTANTE, EL SEGUNDO Y LA BREVEDAD QUE NOS RECUERDAN QUE LA VIDA ES UN LINDO REGALO

Cuentos de Querepare IV junio 12, 2008

Filed under: Sin categoría — susurrosdevida @ 2:57 pm

A mitad de la playa, la bióloga que guía el patrullaje adelanta el paso y enseguida comenta: “Hay tortuga”. El aviso realmente es necesario cuando se ve a una Cardón por primera vez, porque constituye el toque final para entender que puede ser sorpresivo lo que se vea de allí en adelante. Al principio es insólito sentirse tan pequeño y débil, frente a un ejemplar de esa naturaleza. La mente comienza a asociar instantáneamente lo que se ve, con algo ya conocido y si bien no se puede comparar con nada ya visto, se cruza irremediablemente la imagen de los dinosaurios. Con toda seguridad uno de los ancestros de la tortuga Cardón. Su caparazón es de color negro con protuberancias o nudos distribuidos ordenadamente a todo lo largo. Es muy duro y se asemeja a las estructuras de hierro, aunque a pesar de esta resistencia, “ellas” no puedan usarlo de casa y esconderse adentro para evitar a los depredadores. La piel de las aletas es parecidas a la de los elefantes, pero más suaves y frías. Es insólito e imponente el encuentro, pero más aún su rutina.

 

Luego de escoger el lugar para la anidación, las Cardón cavan un hoyo de aproximadamente ochenta centímetros de profundidad, con las aletas traseras. Allí depositan unos primeros huevos infértiles que servirán de colchón salvavidas a los verdaderos, y reciben el nombre de “huevos coral”. Seguidamente procede el desove y mientras pujan, van dejando caer los huevos. Estudios realizados demuestran que las tortugas viven un trance reproductivo de aproximadamente treinta minutos, en los que prácticamente se desconectan del entorno en que están y le dedican toda la atención a las crías. En ese instante, las aletas traseras sirven de compuerta para impedir que el color blanco de los huevos salte a la vista de cualquier depredador.  

 

Al momento de caer el último huevo en el nido se activa el mecanismo natural de protección en las tortugas y con las aletas traseras rellenan el hueco, hasta dejar la superficie lo más parecida a como se consiguió. Los investigadores identifican con una marca la ubicación del nido, para hacerle el correspondiente seguimiento. Mientras tanto la tortuga, primero con pequeños deslizamientos comienza a camuflar el nido y luego, con las aletas delanteras, remueve la arena hacia atrás, con movimientos muy fuertes. Esta actividad puede durar varios minutos, hasta que realmente se pierde cualquier evidencia de la dirección del nido. Finalmente, la tortuga se voltea en dirección hacia el mar y se aproxima a la orilla hasta que se pierde de vista en el agua.  

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One Response to “Cuentos de Querepare IV”

  1. Josyra L. Says:

    Q fino conocer estas historias prima! definitivamente la naturaleza nos brinda dia a dia garndes regalos! solo debemos apreciarlos y darlos a conocer!


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