Susurros de vida

EL INSTANTE, EL SEGUNDO Y LA BREVEDAD QUE NOS RECUERDAN QUE LA VIDA ES UN LINDO REGALO

Cuentos de caminos mayo 2, 2008

Filed under: Sin categoría — susurrosdevida @ 11:05 pm

Publico unas letras que llegaron al correo, de mi niña querida que vive en México. Su palabra vaya por delante, con esa dosis de orgullo que tanto necesitamos. “Hace seis meses vivo fuera de Caracas, mi ciudad natal, en México. Estando fuera de mis fronteras y habiéndome topado con varios coterráneos, he descubierto varias cosas”: 

Primera cosa: El desconocido venezolano que te vea, te va a saludar. 

Al encontrarte con un venezolano, inmediatamente sientes una confianza, un tanto absurda, combinada con la alegría de tener cerca a alguien “como uno”.  

Me han ocurrido dos encuentros fortuitos con venezolanos en la calle: Una vez comiendo tacos en un puestito de la calle (en esos que los mismos chilangos te advierten que no comas, pero son los mejores en sabor) le pedí a un chico si por favor podía pasarme una servilleta, y luego de entregarme mi encomienda de papel me saludó y me dijo que él era de Maracaibo. Nos quedamos hablando, intercambiamos teléfonos y quedamos en salir otro día. 

La otra ocasión fue en un Starbucks, yo estaba esperando que me entregaran un té chai y cuando le pedí al chico de la cafetería que por favor la leche fuera light, una mujer me escuchó, inmediatamente se aseguró de que era venezolana y empezó a contarme que ella también es caraqueña, que llevaba cuatro años en Ciudad de México y que estaba a la orden pues es ortodoncista. Me pidió que anotara su teléfono, porque no tenía con ella sus tarjetas de presentación, y se despidió con un abrazo. 

Segunda cosa: Te das cuenta que reconoces el acento que dices no tener. 

Más de una vez dije “los venezolanos no tenemos acento” o “nuestro acento es neutro”, pues hoy reconozco que es mentira. Sí tenemos acento, uno que no sabemos imitar como sí es posible hacer con el argentino o el dominicano. Además, es impresionante cuando escuchas a un venezolano en una ciudad colmada de mexicanos y argentinos, porque tu radar lo detecta claramente y es cuando entiendes cuál es ese acento con el que hablas.  

Así como afirmo que tenemos acento, advierto que en el extranjero cuando un venezolano habla, generalmente lo confunden con ser colombiano, cubano, dominicano, y en México, algunas veces también pasas por norteño. 

Tercera cosa: Te vuelves más venezolano. 

Gracias a mi familia, desde pequeña he tenido contacto con los tambores del malecón de Choroní, he escuchado contrapunteos en vivo, y he visto bailar el calipso alguna vez. Sin embargo, es ahora, cuando vivo en el país de los mariachis y las rancheras, que me he aprendido algunas canciones de música llanera y la disfruto más. La razón de este nuevo conocimiento-sentimiento principalmente se la debo a un matrimonio de venezolanos que conocí acá, donde uno toca el cuatro y la otra canta un variado repertorio de llaneras.  

También, viviendo en Ciudad de México es donde he cocinado por primera vez la famosa “reina pepeada” y aprendí a hacer tequeños caseros, para brindarle un poco de sabor criollo a mis amigos mexicanos. 

Cuarta cosa: Algunas comidas típicas se convierten es rituales especiales. 

Una “arepada” es un motivo de reunión; una bandeja de tequeños venezolanos, un tesoro gastronómico que sólo se comparte con los más queridos; la yuca, un tubérculo costoso; la cachapa, una comida que raramente puedes comer; el Toddy, el regalo que trae el pana venezolano que viajó a Venezuela. En fin, los sabores de la niñez no se olvidan y de vez en cuando llegas a pagar el doble del precio por un producto, que ahora es importado, para darte un gusto.   

Quinta cosa: Los panas venezolanos que consigas se convierten en tu nueva familia. 

En México, ya tengo papás adoptivos: un matrimonio de venezolanos que cuando llegué, sin conocerme más que por referencia, me alojó en su casa por unas semanas y ahora es con ellos que armo mis planes de fin de semana. Por ellos, he conocido a todo un clan de amigos que, además del gentilicio, compartimos recuerdos, música, comida y rumba 100% venezolanos.   

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One Response to “Cuentos de caminos”

  1. Josyra L. Says:

    tuve la oportunidad de ver la revista, Ros me envio una copia por correo y termine agrandeciendole a Dios porq todo va saliendo Bien, y como dice patri pidiendole a la Virgen para q te continue cuidando !! q Bueno prima que aunq haya dificultades, los sueños se esten logrando. cuidate
    ahh y cuando vengas de vacaciones iremos a playa y a comer platanitos


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